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“Nuestra sociedad, no es un secreto, multiplica las posibles causas de estrés”

Nuestra sociedad, no es un secreto, multiplica las posibles causas de estrés. De hecho, es un abuso del lenguaje hablar de él en singular, como si “el estrés” fuese una entidad indivisible que afectaría a cada persona de la misma manera.

Existen en realidad diferentes tipos de estrés que podemos identificar en 3 categorías:

– El estrés emocional, el más común y reconocido, que deriva de diferentes choques afectivos, traumatismos o fases depresivas a las cuales podemos enfrentarnos a lo largo de nuestra vida.

– El estrés químico, resultante de todas nuestras malas costumbres de vida (mala hidratación o alimentación, tabaquismo, exceso de alcohol…).

– El estrés físico, heredado como su nombre indica de nuestras malas posturas, de la repetición de gestos o movimientos o del porte de cargas demasiado pesadas.

Si nuestro cuerpo es capaz, en un cierto grado, de gestionar esos múltiples factores, igualmente tiene la necesidad de regenerarse, lo que la vida cotidiana no le permite siempre.

La acumulación de esos diferentes tipos de estrés genera así una perturbación de su buen funcionamiento que afecta a nuestro sistema nervioso y finalmente a nuestra salud en general. Trastornos del sueño o del humor, problemas digestivos, dolores articulares o musculares, migrañas, déficit de vitalidad, restricciones de movilidad, perturbaciones hormonales…

La Quiropráctica presenta la ventaja de permitir un trabajo sobre nuestro cuerpo en su globalidad. 

Una vez identificado el o los componentes del estrés, el doctor en Quiropráctica podrá realizar un trabajo esencial sobre el sistema nervioso con el fin de liberar las diferentes interferencias a nivel de los nervios. La respuesta quiropráctica pasa por un análisis de la postura para localizar tensiones musculares y ajustes específicos vertebrales (o de otra articulación periférica que lo necesite) con el fin de “liberar” el sistema nervioso y obtener un aumento de energía.

Cuando el doctor en Quiropráctica libera la columna vertebral, genera un relajamiento muscular casi inmediato y permite, recuperando la movilidad, volver a una buena postura (ya que el estrés memoriza la mala postura), consecuentemente mejora la autoestima y conlleva un pensamiento más positivo.

La Quiropráctica permitirá trabajar sobre todos los aspectos del sistema nervioso autónomo

la parte que controlamos (cuando mandamos a nuestro cuerpo ejecutar cualquier movimiento) y la que no controlamos, automatizada (nuestra respiración, latidos del corazón, peristaltismo intestinal…).

Este conjunto de cuidados ayuda a restablecer el bienestar general con el fin de hacer frente a ese estrés cotidiano. Pero no se limita solamente a esos ajustes mecánicos: su doctor en Quiropráctica le ayudará a replantearse comportamientos del día a día y será un asesor de salud que le guiará, le dará consejos y ejercicios para cambiar algunas costumbres de vida que podrían ser nefastas para nuestro cuerpo.

El objetivo de su doctor en Quiropráctica no será únicamente aliviar los síntomas, sino poner todas las posibilidades de su lado con el fin de solucionar las causas y poder volver a tomar el control de su cuerpo.