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La neuralgia cervicobraquial “o la ciática del brazo” es un síndrome corriente asociado a la inflamación del plexus braquial, una red de nervios y vasos localizados en la base del cuello hasta el brazo, pasando por la parte trasera de la axila. Una lesión de ese plexus puede generar un hándicap funcional puntual.

El término de neuralgia se refiere a una variedad de dolores relacionados con la irritación de uno o más nervios. Esos dolores se manifiestan por sensación de quemadura, de hormigueo, de cosquilleo, de espasmo… Pueden igualmente sentirse como un golpe de cuchillo o de descarga eléctrica.

Los síntomas más corrientes de la cervicobraquialgia son un dolor severo e intenso, así como permanente empezando del hombro hacia el brazo y que va empeorando durante la noche. También se describe como síntoma una sensación de pesadez y/o debilidad muscular del brazo, un dolor irradiante a nivel de los omoplatos, hormigueos y/o pérdida de sensibilidad a nivel de los dedos. En algunos casos, dolores de cabeza y vértigos pueden acompañar esos síntomas anteriores.

En general, la cervicobraquialgia es unilateral (afecta sólo a un brazo), lo que la diferencia de la mielopatía cervical, que es bilateral.

El principal origen en más del 80% de los casos de neuralgia cervicobraquial es una disfunción cervical. En efecto, el bloqueo de una vértebra acelera la degeneración de las articulaciones vertebrales. Ese proceso degenerativo puede causar problemas a nivel de las facetas posteriores vertebrales (espondiloatrosis) y/o en el disco intervertebral (discopatía, hernia discal, discartrosis). La expansión ósea (osteofitos o comúnmente llamados “picos de loro”) resultante es la causa de la compresión sobre la raíz nerviosa.

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Es posible detener este proceso degenerativo devolviendo la movilidad vertebral a través de un ajuste quiropráctico.

El quiropráctico establece el diagnóstico junto con los antecedentes médicos del paciente, la descripción de los síntomas y el examen físico. En caso de duda o para valorar el alcance de la lesión se puede solicitar una confirmación por imagen médica (resonancia o TAC).

Al término del diagnóstico, el quiropráctico propondrá un plan de tratamiento adaptado y basado en ajustes vertebrales. Ese plan variará en función de la evolución propia del paciente, del tipo de dolor (agudo o crónico) así como de los otros síntomas descritos anteriormente.