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Una protrusión discal es el abombamiento del disco intervertebral de la columna vertebral. En la columna existen unos discos que actúan como amortiguadores ante la fuerza que hacen las vértebras al articular entre sí. Estos discos sirven para evitar que dos vértebras puedan tocarse.

Cuando tiene lugar una protrusión discal es posible que el disco lesionado presione uno de los nervios que recorren la columna y esto, al igual que cuando una caries llega al diente y toca el nervio, causa mucho dolor en su fase inflamatoria.

La protrusión discal puede producir dolor a lo largo de la espina dorsal, ya sea en su zona cervical, dorsal o lumbar. Esto puede ocasionar dolor irradiado hacia el brazo o hacia la pierna, incluso causar hormigueo o entumecimiento en brazos o piernas, debilidad muscular o sensación de fallo al caminar.

Por ejemplo, una protrusión cervical puede originar una sensación de opresión o dolor alrededor de la cabeza causando inestabilidad o mareo.

Una mala posición pélvica aumenta la fricción intervertebral, gastando con más facilidad el disco intervertebral, creando discopatías, protrusiones y hernias discales.

Las malas posturas también pueden influir sobre la salud de nuestros discos: trabajos que requieren levantar peso, de tipo repetitivo o incluso, una mala posición frente al ordenador puede colaborar o ser responsable de la aparición de una protrusión.

La Quiropráctica es uno de los tratamientos más efectivos para tratar las protrusiones discales porque actúa directamente sobre la columna vertebral, aliviando así la presión sobre el disco afectado.

Lo logra mediante ajustes manuales muy precisos y con la ayuda de una tecnología puntera basada en el uso de la última generación de camillas electrohidráulicas específicas procedentes de Estados Unidos.

Estas camillas ayudan tanto en el proceso de restablecimiento de las vértebras a su posición correcta, como en la corrección de la falta de movilidad y en la liberación del dolor causado por el pinzamiento que se produce en el nervio.

De igual manera, es muy importante reequilibrar la pelvis para que se distribuya mejor el peso corporal y para que las curvaturas vertebrales tengan una mejor base para sostenerse. De este modo, el doctor en Quiropráctica restablece la funcionalidad de nuestra columna de una manera precisa e indolora. Es así que prevendremos la degeneración de los discos y mantendremos una columna flexible y sana.

Se requiere, por último, señalar la importancia de diagnosticar una protrusión discal a tiempo. Si después de varios días el dolor no disminuye, éste puede cronificarse y transformarse en una hernia discal. Es por ello que un diagnóstico precoz es tan importante.

El doctor en Quiropráctica evaluará y analizará las pruebas médicas aportadas para localizar la causa que ha provocado el desequilibrio neuro-músculo-esquelético en su cuerpo.